Quién se atreve a juzgar

Publicado por: Lionel Valentin

Ocurrió una vez que en un pueblo murió de vejez el juez. Como tardaba en llegar el sustituto y los casos se acumulaban, los ciudadanos decidieron nombrar en el puesto interino a un convecino suyo a quien todos respetaban por su sabiduría de la justicia.

Al día siguiente le llegó el momento de presidir un juicio. Empezó hablando el fiscal, que, de un modo brillante y elocuente, convenció a todos los presentes sobre la culpabilidad del reo.

¡Tiene razón el fiscal! – exclamó el improvisado juez.

Señoría, aún debe oír al abogado – le recordó el secretario del juzgado.

Tomó entonces la palabra el abogado, que, en brillantísima exposición, también convenció a los presentes sobre la inocencia de su defendido.

También tiene razón el abogado – dijo el juez.

¡Pero señoría! – volvió a intervenir el secretario – ¡No es posible que tengan razón los dos!

¡El secretario tiene razón también! – Dicho lo cual, el juez dio por terminado el juicio.

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